Reseñas breves #6

“¿Existo? ¿Es esta la intensidad que me lo puede comprobar? Si al menos encontrase a otra, ya que no me encuentro a mí misma…”.

Entrega número 6 de esta sección de Reseñas breves. Esta vez La pasión según G. H.  de Clarice Lispector editado por El Cuenco de Plata. 

Los personajes de las novelas del siglo XX pueden perder la felicidad (o nunca haberla encontrado), pueden perder la identidad, pueden perder el pasado, sin que un hecho trágico preciso les suceda. El hecho que está detrás de esa misteriosa ausencia de hechos, es la crisis de la cultura.

Perspicazmente, Clarice Lispector elige un suceso aparentemente ínfimo para dar forma a la crisis de la identidad de la protagonista de La pasión según G. H. En efecto, matar una cucaracha no es un acto digno de atención literaria. Sin embargo, sí lo es el horror ancestral que sentimos ante ese insecto. G. H. no vivió el desmoronamiento de la cultura al matar a la cucaracha, debe de haberlo vivido antes, y acaso ella no lo sabía. Pero es ese acto aparentemente insignificante el que provoca la conmoción simbólica que se conecta con toda la historia de la cultura occidental que se encuentra en ella (y en quien lee, que sufre la misma conmoción), y que la conduce, rasgo por rasgo, a deconstruirla.

El desarrollo del libro comienza con aquel desmoronamiento y consiste en su elaboración consciente, en la deconstrucción de los elementos psíquicos o espirituales que componen el edificio de occidente. Es, casi podríamos decir, una versión literaria de Derridá. El largo y desesperado monólogo que compone las páginas de la novela, va deshaciendo, hebra por hebra, todas las redes, todas las lógicas de sentido que configuraban la historia, el destino, la identidad de G. H. Dijimos que un largo monólogo compone las páginas del libro; hay, sin embargo, un diálogo que la protagonista entabla con su pasado y con dios; paralelamente, va despojándose de todos sus atributos humanos y va perdiendo el horror a la cucaracha. Al final, el horror queda abolido, y asimismo la cultura occidental.

Este acto de entero despojamiento, de absoluta libertad, es ratificado por G. H. al comer el insecto. Desde entonces, su vida se convertirá en una potencia pura, ajena a toda subjetividad. Se ha debatido acerca de cuál es la significación última de este acto, de esta extraña conversión. Kafka, a principios del siglo XX, creó ficciones que contienen el horror de la vida bajo los efectos de la biopolítica. La subjetividad de uno de sus personajes queda reducida a la apariencia de un horrible insecto. Quizá la operación simbólica de Clarice Lispector es inversa: libera a su personaje de la mirada biopolítica quitándole al insecto toda su significación negativa. G. H. incorpora la cucaracha y se libera del asco y del horror para liberarse de la subjetivación biopolítica de su ser.

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La pasión según G. H.; Clarice Lispector; Cuenco de Plata; 181 páginas; $376.

 

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