“Continuidad de los cuerpos”

Es la cadena que fingieron los antiguos que salía de la boca de Júpiter, de donde pendían todas las cosas eslabonadas unas con otras. 

Sor Juana Inés de la Cruz. Respuesta a Sor Filotea

Todos los años un par de golondrinas vuelven a visitarla. Anidan en la terraza de su casa, entre las plantas y el cielo. Como a un poema de Marosa, a Freschi la envuelve la naturaleza, y no es azaroso. Es una elección política, como ser vegetariana y feminista. Romina Freschi escribe y vibra. Como una cuerda que suena y nos atraviesa, como la lluvia del parque, como un embarazo, como estar presas o como viajar al espacio. En esta ocasión las Ranas entrevistan a Romina Freschi por su nuevo libro “Todas cuerdas”.

¿Cómo sentís que dialoga “Todas cuerdas” con la actualidad?

Creo que dialoga en el hecho de que estos personajes están en el  inconsciente ¿colectivo? todo el tiempo. Son personajes que están en la historia y las seguimos pensando. Ahora Romina Tejerina salió de la cárcel, y el texto se escribió con ella en la cárcel.  Ahí hay un cambio. Pero el infanticidio, la violación, la violencia y la felicidad de tener un hijo son transubjetivas – mejor dicho, transubjetividades – y transhistóricas. Un montón de cosas que se dicen ahí siguen interpelándonos en continuo y esporádicamente, interpelan a la especie y la hacen titilar.  Sí, claro que hay un dialogar con la “actualidad” pero muy  en el sentido en el que yo pienso la actualidad, que no sé si coincide con el sentido corriente. Por ejemplo cuando  hice la Revista Plebella que decía “poesía actual”, discutimos 20 mil veces el sentido de la palabra actual. Porque todo el mundo lo lleva a lo mediático, a lo que pasa ahora pero en un ahora “consensuado”, y para mí lo actual tiene un sentido completamente distinto, que fue el que traté de construir en la revista y que tiene que ver con el acto, con aquello que pasa, más allá de la hora y del ahora, en la experiencia. En inglés existe una palabra que es actually, que significa actualmente, pero sobretodo “realmente”. Como “de hecho”. Para mí, eso es el sentido que puede tener, un sentido de hecho, que va mas allá del ahora.

También, igual, si querés,tiene implicancias políticas, en un sentido muy llano, porque está atravesado también por eso urgente. La Cuerda de Eva, por ejemplo,  está llena de lo que en un momento fue el conflicto con el campo, en 2008, y que hoy sigue estando. Miramos el mapa electoral de hoy y todas las provincias ganaderas y sojeras están de amarillo. Eso está en el libro, lo que pasa es que no es todo y  no sé cómo darle una respuesta univoca a la pregunta, porque justamente el libro propone un salirse del foco unívoco.

El libro está compuesto de diferentes cuerdas, la de Eva, María, Romina, Laika. Todas mujeres  ¿Cuál es tu relación con el feminismo?

Soy feminista. No hay otra manera de ser  hoy por hoy para mí en  este mundo. Ahora ¿qué es el feminismo? es la pregunta.  Para mí tiene que ver con  luchar por una igualdad de derechos, requerida, histórica, pero también por el derecho de ser distintx y eso implica todos los días posicionarse de una manera, digamos resistente, frente a un orden que todos los días está queriéndose imponer y es una estructura que nos recorre a todos, a los hombres, a las mujeres, a los animales. Estamos armados de una manera y  todos los días hay que luchar para desarmar eso. Si no, no se puede vivir, y “hay un montón de cosas que no puedo hacer por ser mujer”  (risas).

¿Cómo sentís que en estos años la lucha de género, feminismo, fue cambiando o metiéndose en su escritura?

Creo que esta desde el principio, en Redondel (primer libro) hay algo que muy poca gente nota y es que  el narrador no tiene género. Solo algunos de mis amigos y lectores notaron esa particularidad. Estamos tan acostumbrados a relacionar al narrador con la firma, que todos piensan que es femenina. Pero el narrador no tiene marca de género y eso está pensado así, de hecho tiene una novia, tiene un novio, no sabes quién es ese narrador y esa narradora, no tiene otro nombre que “yo”. Es una preocupación que yo puse ahí.

La elección de la poesía pasa por ahí. Como una elección de género. Esto que dijiste antes, cómo comunicar la poesía. En un punto es incomunicable porque es totalmente particular, creo que ahí hay una definición de individualidad y subjetividad, yo no quiero más en el documento de identidad si sos hombre o mujer, basta. Yo quiero ser yo, punto. Después lo que quiera hacer con mi cuerpo…eso es lo que me interesa, lo que trato de enseñarle a ella (hija) y lo que trato de comunicar en mis textos. Una versatilidad que me coloque fuera de lo esperado, pero sobre todo, fuera de la opresión. En literatura,  ahí te das cuenta si el otro quiere leer algo inesperado o no, si lo quiere leer solamente de la manera en que espera leer.

Leo mucho Juana Inés de la Cruz. En esa época los editores tenían que ponerle una especie de prólogos a los sonetos para que el lector entendiera de qué venía el tema, entonces la mayoría tiene el tema habilitado del amor. Juana Inés era una monja y estaba bien que hablara del amor. Si le sacas esos títulos o epígrafes, los poemas  hablan de otras cosas, hablan de una libertad subjetiva que para esa época y sus convenciones era  inadmisible, al menos  para un editor, que alguien pretendiera ese nivel de libertad subjetiva. Es una operación de lectura, hay que editarlo de esta manera porque si no, no sale.

Como esto de mi primer libro Redondel, son pocos quienes leyeron esto y es muy claro que hay un juego con el género. No hay título o prólogo, pero si hay convenciones y protocolos de lectura muy difíciles de cambiar. El juego con el género no es únicamente con el género femenino. Hay muchas casillas, sobre todo con el uso del lenguaje. Yo uso un vocabulario amplísimo y muchas veces utilizo un lenguaje cotidiano y construyo desde ese lugar, porque a veces se me presenta de esa manera. Se nota en algunos de los últimos libros, por ejemplo el que se llama “Juntas” y que es para ella también (hija). Pero este libro, “Todas cuerdas”, tiene otro uso del lenguaje, es mas vertiginoso. Yo disfruto de ese vértigo, pero también disfruto cuando es muy preciso el vocabulario.  No puedo estar haciendo siempre lo mismo, porque siento que me voy contracturando y pierdo mi humanidad, o me humanizo en un mal sentido, me voy jorobando.

¿Cuándo surgió Todas Cuerdas y cómo?

Cuando ella nació, primero escribía re poquito, ahí salió Laika y después tuve una especie de trance, lleno de imágenes y escribía como loca.

¿Cuales son algunas de esas imágenes?

Esta idea de la continuidad de los cuerpos a través de los años… estar con ella me retrajo mucho a cuando yo era bebé. De repente se te revela algo en la memoria -o por lo menos a mi me paso eso- el ser uno bebé y estar en esa placenta o estar en ese moisés o en esa cuna, acunada. A través de esas sensaciones de yo en el rol de madre puedo revivir mi propio acunamiento y de ahí pensar en generaciones hacia atrás y ver…. Es difícil de contar.

Son imágenes relacionadas con la continuidad de los cuerpos a través del tiempo y de sentirme diferente a mi madre, ideológicamente. Somos muy diferentes. Pero en algunos puntos, en un punto de la carne, somos iguales. Entonces ahí hay una contradicción que en lugar de trabarme me lleva a  experimentar distintos sentidos de lo mismo, que me llevaron a alucinar a todas estas mujeres.

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Romina Freschi. Fotos de Natalia Leiderman

 

El libro empieza con una cita de Marosa di Giorgio llena de naturaleza y sigue con mucho mas del reino natural ¿Sentís que como sociedad nos falta más contacto con la naturaleza?

Eso seguro, estamos llenos de cemento y nos comemos a los animales. Yo soy vegetariana y hace tiempo que eso aparece en mis textos, una defensa de los animales y de lo que hacemos con ellos. Ves los dibujitos animados y están llenos de animales y de repente vas y te compras una hamburguesa o una salchicha. Para mí es un nivel de alienación tan grande y se lo enseñas a tu hijo. Hay algo ahí muy lleno de muerte.  Todos sabemos lo que se come. Pero se sigue promocionando, hay una promoción de esa matanza, de esa masacre que para mí es inaceptable. Y eso ya corrompe la relación con cualquier cosa.

¿Hasta qué punto escribís pensando en quien te lee?

Creo que me pienso a mí misma como lectora, porque yo necesito entender, entonces es como terapéutico, en gran medida, y es una locura, en otra gran medida, en cuanto a que ese entender es muchas veces en términos de alucinación.

En el lenguaje y en el vocabulario que elegimos y en las palabras está plenamente la historia y el texto está situado. Por eso decía que hay cosas muy particulares como el feminismo, la ecología, el vegetarianismo, la teoría de las cuerdas, también hay cosas generacionales: Laika es un personaje de mi generación, yo fui criada en los 70s y es una especie de fantasma de mi generación. También el conflicto político argentino está ahí. La idea es cómo reinterpretarlos, reorganizarlos, no negarlos. Y ahí aparece lo alucinatorio, en el lugar de esa interpretación propia.

La interpretación del lugar de la mujer en la biblia, por ejemplo, yo tomo a Eva y a María, y tuerzo algo que para mí, en esa organización mítica esta “mal” interpretado y no lo niego, pero lo pienso de otra manera, lo pienso desde hoy, desde mí  y ahí escupo lo que creo que sucede, que se dio o que es la verdad posible.

Hace un rato te nombrabas como madre del leguaje ¿qué rol sentís que tenes como madre del lenguaje? ¿Qué es esa figura?

Existe la idea de que el lenguaje nos viene dado, y podemos pasarnos la vida repitiendo cosas, pero no es así.  Nadie, ni el peor esclavo, se pasa la vida repitiendo cosas, eso es una gran mentira. Todo el mundo, en algún punto, se apropia del lenguaje. Muchas veces solo es en un ámbito íntimo, y es genial, ya eso es un triunfo. Lo que yo creo que la poesía hace y lo que  intento hacer es eso, apropiarme. Y cuando vos te apropias podes decir lo que pensás  y creas el lenguaje. Me sigue pareciendo alucinante Bajtin cuando habla de la enunciación, que dice “el lenguaje es en uso” no hay “lenguaje” más allá del uso. Yo te digo algo ahora y vos me entendés y lo respondes.  Sí, todo eso podes organizarlo en una gramática, y repetirlo, pero ese momento no se puede ordenar, ese momento es el lenguaje.

Para mí tomar conciencia de eso, modular el lenguaje, para decir. Eso es ser madre, ser padre o creador del lenguaje y dueño. Ser conscientes de que en el mar de palabras que nos vienen donando también uno mete la pata, una mete la pata en el barro y deja su huella y eso es un poder.  Te ayuda a pensar de otra manera.

¿Crees en el lenguaje como materia o herramienta para la transformación del mundo?

A mí me sirvió. No para todo, la acción es determinante. Pero cuestionar el discurso sobre una acción es importante. Y sobre una forma y sobre un modo. Y aparte es muy placentero. También esta esto: el placer del lenguaje. Me refiero a que el lenguaje suena, tiene su música,  tiene su tintinear, y además tiene su cuerpo, su paladeo, y te puede calmar, te puede enojar, tiene su poder. Te puede adormecer, dar risa. La risa es muy importante.  Para la poesía me parece fundamental, que es algo que en algunos textos  no encuentro. Encuentro mucha solemnidad.

Hay una idea de lo que debería ser lo profundo o lo alto, lo poético, que muchas veces escapa al humor. Y ahí, si bien creo que soy capaz de escribir algo aparentemente profundo, yo necesito el humor porque me saca de la verdad, y la verdad siempre se tiene que cuestionar. No hay verdad monumental. Lo que existe es el contacto verdadero, no la verdad como discurso. Y el humor es un contacto verdadero, porque cuando te reís te sacas de lo que vos venías pensando que era de una manera y de repente es de otra. Y en el humor conoces mucho al otro, mucho más que en una conversación “seria”.

¿Qué lugar y que rol ocupa a la hora de escribir el cuerpo? El tuyo y el ajeno.

Si bien tiendo a escribir para pensar, tiendo a esta cuestión filosófica, parto de las sensaciones y esto es una situación física. No puedo escapar a mi cuerpo. Esto aparece en varios textos, esto de llegar a un cuerpo. Y además el cuerpo femenino tiene muchas etapas. Por lo menos, en mi vivencia han sido etapas bastante violentas: ser niña, púber, adolescente, y los cambios físicos me cambian la relación con el mundo. Yo soy miope y veo horrible, además, y eso fue radicalizándose con los años. Por otro lado,  la maternidad, la relación con el cuerpo en esa etapa, la leche.  Todo eso me generó y me genera diferencias conmigo misma y muchas son extremas. Entonces es el punto de partida para poder mirar el mundo.

Cosas que en un momento me parecen de una manera, en otro momento me parecen de otra. Estar más gorda, estar más flaca, golpeada,estar más cansada, estar más embarazada. Una cuando está embarazada tiene dos corazones. Es una diferencia extrema. Todos tenemos un ombligo y eso marca una relación con otro, seas un hombre o una mujer, tenés un ombligo con el que estuviste acordonado a alguien durante mucho tiempo y después sos otro. Se cortó.

¿Crees que hay una cuerda que te une a Dafne, a Eva, a Romina, a María y a vos?

 Yo creo que sí, yo creo que somos manifestaciones de algo…. O yo en ese momento me sentí capaz de pensarlas a ellas estando en una situación completamente diferente. Me vi a mí misma con la posibilidad de pensar cómo actuaria y cómo me explicaría a mí misma,  en  esas ciertas otras situaciones, en esos otros cuerpos o con esos otros cuerpos que cuidar. Porque también aparece eso con la maternidad. De repente, sos dos y el otro cuerpo depende de vos.

Hablemos de estética …

En la cuerda de poesía hay una cita del matemático Roger Penrose:

Lo que hace a la teoría de cuerdas algo tan difícil de evaluar desapasionadamente es que se apoya y elige sus direcciones de desarrollo casi por entero a partir de juicios estéticos guiados por desiderata matemáticos”

 Lo que le objeto a él es que desecha la teoría de cuerdas porque le parece estética. No es un argumento. Al contrario. Me parece que la elección estética, cuando podes desarmarla de todo lo que te dicen que te tiene que gustar, es la elección más pura. Porque es lo que te gusta, entonces no me parece algo objetable. Al contrario me parece que es una búsqueda muy posible de esa verdad no monumental, e incluso una excelente pista para la intuición, incluso la intuición que pueda llevarnos a una experimentación muy material y racional.

Todo tiene que ver con la búsqueda de la estética. Ahí yo no separo la ética de la estética. No sé cómo definirlas, en el sentido de separarlas. Ahí hay algo relacionado con el gusto y con el sí puro que nunca se puede desintegrar de lo ético. Porque si hay algo que a vos te parece éticamente objetable, es muy difícil que te parezca bello. Si primero  me pareció bello y después me parece éticamente objetable, dejo de verlo bello. Quizás me pueda parecer admirable, notable, pero no bello.  Eso es quizás lo que yo estoy como tratando de pensar, esa nueva vinculación entre ética, estética y política. Que la ética y la política también están desintegradas hoy por hoy. Y hace mucho que vienen desintegradas. Pero bueno, la poesía me permite a mí integrarlas  a partir de una intuición que al principio es estética, que yo la escribo porque me parece bella, aquello que me parece bello en general coincide con aquello que me parece éticamente justo y políticamente viable. Es como algo que se presenta como integro.

¿Qué te sugiere el vínculo entre estética, ética, política?

No sé, eso trataba de decir antes. Para mí lo bello actúa como una intuición. La belleza es un impulso del  amor, que es también es una respuesta estética, política y ética, pero es ya un afecto, no un impulso. Creo que va por ahí. El vínculo es una relación amorosa con los otros. En mi relación con los animales, por ejemplo, hay un primer impulso relacionado con la belleza.  Cuando me acerco a los animales, lo último que se me ocurre es esclavizarlos y matarlos. Entonces ahí hay algo de lo estético, hay algo de lo amoroso, que se une con lo ético y lo político. En ese accionar me rodeo de animales, el libro está dedicado a un montón de animales que me rodean en mi vida. Están mis perros y un montón de pájaros que hemos rescatados, como Patito. Ahí pongo que me han cambiado la vida. “Cuyas colas y alas me van transformando”. Esa convivencia me va construyendo a mí. Entonces, el vínculo es amoroso, o afectivo, al menos. Y sí  siento que están – o estamos – todo el tiempo tratando de separarnos y de alienarnos de esas relaciones que son integras.

 ***

Romina Freschi vive en Buenos Aires. Comenzó a publicar poesía en los años noventa. Formó parte del grupo Zapatos Rojos, el Espacio Cabaret Voltaire,  las revistas Ramona y El Surmenage de la Muerte. Colabora y orbita en diversos colectivos como la Flauta Mágica, Estación Alógena y Color Pastel. Fundó y dirigió la revista de poesía y crítica Plebella. En 2013 la editorial Eudeba publicó una antología de ensayos, ilustraciones y poemas de Plebella, seleccionados por Freschi. Estudió Letras en la UBA. Es docente de escritura y literatura en ámbitos universitarios y de creación. En investigación, se dedica al estudio de, entre otros temas, las obras de Néstor Perlongher, Juana Inés de la Cruz, Delmira Agustini, desde el imaginario crítico y el dispositivo barroco en relación con la configuración de los géneros, los procedimientos y las sexualidades. Ha indagado en la performance  y la plástica. En edición, ha realizado distintas experiencias artesanales como los sitios web de Plebella contemporánea, pájaros locos, zapatos rotos, más las editoriales Arte Plegable y pagárosló editora. Ha publicado los siguientes libros de poesía: Soleros (1997), Redondel  (1998), Entremezcales (2000), El-pE-Yo (2003), Marea de Aceite de Ballenas (2012), Juntas (2014). En 2015 se publicó su Libro Có(s)mico que reúne publicaciones previas e inéditas. En 2016 salió Eco del Parque en el marco del proyecto Juana Ramírez, el cual integra y donde desarrolla labores de edición audiovisual y literaria. 

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El libro Todas Cuerdas (2017) forma parte de la colección incandescencias de la editorial Hekht junto a Informe (Reynaldo Jiménez, 2014), La socialidad (Franco Ingrassia, 2014), Lo Sagrado (Laure, 2014), Ameba Maga (Juan Salzano, 2015), Nuca (Reynaldo Jiménez, 2015), Documentos de la Escuela Nocturna (Señoras del Arco Iris, 2015), Analítica de la Crueldad (Gonzalo Aguirre, 2017), Pleromática o las Mareaciones de Elsinor (2017), Hipercolibrí (Juan Salzano, 2017) y ¡Santas Incubaciones! (Khatandar y Khabarnak, 2017).

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