Las infinitas caras de Crueldad

Entrevista a Gonzalo Aguirre, Licenciado en Ciencia Política (UBA) y Doctor en Filosofía y Estética (Universidad de Barcelona), en el marco del lanzamiento de su ultimo libro Analítica de la crueldad (Hekht). 

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Gonzalo Aguirre

 

Ranas: – Hablemos de Inducación… ¿es inducativo este libro?

G.A.: – Este libro es absolutamente inducativo. Anticipa y se encuentra en la estela desplegada por la Programatta inducativa nuova. Que quede claro: no educa ni entretiene. Ni siquiera es inducacional. Es absolutamente inducativo. Podría pensárselo como una Inducación ordenada more geometrico. Es lindero con la Ética spinoziana pero a diferencia de esta, la Analítica no está interesada por la felicidad de los hombres. En realidad no está interesada por nada. Es una geología. De la moral. Al geólogo no le interesa reformar las costumbres o participar felizmente de ellas o crear nuevas costumbres. El geólogo quiere saber de qué están hechas las costumbres. Y por eso mismo es político. Y por eso mismo la Analítica es una muestra, una piedra tallada, un talismán inducativo.

Ranas: –  Hablemos del poliedro de la Crueldad…

G.A.: – La expresión “poliedro de la Crueldad” es feliz. La felicidad de un poliedro. Perfecta. La Analítica no divide a la Crueldad en sus partes constitutivas. En ese sentido es una auténtica analítica, una analítica que procede de la crueldad; no trata sobre la crueldad, procede de ella, emerge de ella, es la fuerza con la que Crueldad misma pule sus facetas, sus caras. Se sabe, Crueldad tiene infinitas caras. De allí el icosaedro spinoziano. Pero preferimos las caras desiguales, superpuestas, fuera de foco. De allí las C’, las crueldades prima. No dejamos de pulir o tallar. De allí el talismán analítico. Pero rendimos culto a la tradición de los pliegues, del repulgue. En ese sentido, si una empanada puede ser considerada un poliedro circunferencial, entonces la Analítica es una empanada de la Crueldad.

Ranas: – Junto a Nietzsche, Macedonio y otros nombres célebres, sabemos que trabaja Usted alrededor de los textos de Gilbert Simondon ¿cómo ve Crueldad allí?

G.A.: – En Gilbert la crueldad está por todas partes chorreando barrocamente. Simondon, en el contexto francés o europeo, resulta ser una suerte de Lezama Lima al cuadrado. El proceso de individuación puede ser pensado como pura Crueldad I (preindividual) expresándose al galope en múltiples formas bárbaras y salvajes de CV. La instancia de jefatura que Yilberto describe con precisión fugaz en su apartado sobre las esponjas de La individuación (“Sin jefe no hay individuación”) y que habilita las continuidades de ese proceso, es lindera con CII. La cristalización del proceso parece remitir a CIII. La recuperación de la fuerza preindividual a nivel psíquico-colectivo, la recuperación de la contemplación técnica parece depender de una CV’ en tanto tecno-estética, o en términos de moral, en tanto una normo-estética que habilite la recuperación de la fuerza valorativa que también plantea Macedonio en su “Teoría del valor”.

Ranas: – ¿ Por qué cree usted que nos cuesta tanto Crueldad?

G.A.: – La Crueldad nos cuesta porque es puro gasto. Y nos cuesta mucho gastar. Somos bichos ahorrátiles hasta cuando compramos a crédito. Hemos perdido el arte del gasto y por eso todo gasto nos resulta un exceso, y todo exceso nos resulta malo. Y como todo exceso es cruel, la crueldad nos resulta mala. Pero que nos resulte mala no quiere decir que no sea benéfica. Es cuestión de dosis y coraje o valor. De algún modo, la Analítica también procura saber de qué estamos hechos, de qué está hecho el bicho al que le es lícito hacer promesas, el bicho ahorratil que aprendió a manejar el fuego y a cocinar pero que ha olvidado como realizar un sacrificio. Al bicho ahorratil “hacer un sacrificio” se le aparece como un esfuerzo personal en pos de algún objetivo. Ninguno de estos bichos gasta, ninguno sabe orientar un sacrificio perfectamente inútil. Así la crueldad nos cuesta y la evitamos y evitamos todo gasto. Pero ocurre que ese esquive, ese ahorro de crueldad tiene su precio: “Lo que está y no se usa nos fulminará” cantaba una voz órfica por estas orillas rioplatenses hasta no hace mucho. Pasa que Crueldad no es algo ahorrable. Su ahorro se traduce en catástrofe. Cosas del Ano solar que precisa su Ojo pineal o estamos listos para explotar o empastillarnos.

Crueldad nos cuesta no por mala voluntad sino por una suerte de necesidad de apaciguamiento. El estado de continua composición de fuerzas resulta agotador, por un lado, y es muy doloroso, por el otro. De pronto no es sólo que no sabemos gastar sino que no nos da el cuero. En ciertos estados de apaciguamiento, además, podemos distraernos y olvidar el siguiente ritual que active nuestra relación con Crueldad.

Señora, señor: Compre Analítica. Y no la lea. Regálela o bótela o hágala arder. Procúrese por módico precio un poco de Crueldad en estado puro.

***

El libro Analítica de la crueldad. Una geología política, forma parte de la colecciónIincandescencias de la editorial Hekht junto a Informe (Reynaldo Jiménez, 2014), La socialidad (Franco Ingrassia, 2014), Lo Sagrado (Laure, 2014), Ameba Maga (Juan Salzano, 2015), Nuca (Reynaldo Jiménez, 2015), Documentos de la Escuela Nocturna (Señoras del Arco Iris, 2015), Todas Cuerdas (Freschi, 2017), Pleromática o las Mareaciones de Elsinor (2017), Hipercolibrí (Juan Salzano, 2017) y ¡Santas Incubaciones! (Khatandar y Khabarnak, 2017).

Gonzalo Aguirre  es Licenciado en Ciencia Política (UBA), Doctor en Filosofía y Estética (Universidad de Barcelona). Dirigido por Miguel Morey obtiene su Diploma en Estudios Avanzados por su trabajo “Analítica de la crueldad” (2004). En la Universidad de Buenos Aires es adjunto regular de Teoría del Estado (Facultad de Derecho) y jefe de trabajos prácticos regular en Filosofía del Profesorado de Ciencias Jurídicas (Facultad de Derecho). Ha brindado numerosos cursos de posgrado en universidades de todo el país; así como también da charlas, talleres y cursos sobre filosofía contemporánea. Es uno de los creadores del grupo experimental Soy Cuyano, que realiza “shows académicos” en Buenos Aires, Villa María, Binghampton, Barcelona y Madrid; y ha publicado el libro Programatta Inducativa Nuova (Guadalquivir).

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