¡Santas Incubaciones!

Khatarnak  &  Khabandar  en  Chile,  1997
–uno de los dos, los dos o ninguno– 

Se edita una nueva serie de la colección Incandescencias de hekht, con autores sutiles que experimentan con el lenguaje en diversos géneros: Juan Ignacio Salzano, Romina Freschi, Gonzalo Aguirre, Gabriel Catren y Khatarnak & Khabandar (K&K). En el caso de K&K se trata de cuentos psicodélicos, acá una entrevista de las ranas a algunos de los fundadores de la Escuela Alógena.

ná Khar Elliff-ce publicó el libro de poesía Ovnipersia (tsé-tsé, 2001); naKh ab Ra publicó Boingo-Bong (tsé=tsé, 2008); naKaZar fundó la Estación Orbital Alógena en Agosto de 2002; naKh ab Ra escribió un Breve diccionario de brujería portátil para el tomo Nosotros, los brujos (Santiago Arcos Editor, 2008 y 2017); fragmentos de su libro Boingo-Bong fueron incluidos en la compilación Indios del Espíritu, muestra de poesía del cono sur, compilada y prologada por Roberto Echavarren, Montevideo, 2013; denaKmar naKhabra realizó la edición y compilación del libro Perfórmatas / “X” Alógenos (Allox, 2013); las Señoras del Arcoiris publicaron los Documentos de la Escuela Nocturna (Hekht Libros, 2016); naKhlah Khan publicó su libro de poesía ZOOR en el 2016 (Allox / El Rayo Rosa); en el mismo año se editó su ensayo El Desconocido Ondulante (en The Enigmatic Absolute: Heresy, Gnosis and Speculation in Continental Philosophy of Religion, por Joshua Ramey y Matthew Harr Farris, London – New York), entre otras acciones que se detallan en la Bio del libro.

 ***

Ranas: Genealogía de las ¡Santas Incubaciones!, tiempos en el freezer e impulsos recientes.

Khatarnak & Khabandar:

¡Santas Incubaciones! aparece anunciado desde las solapas de mi primer libro, Ovnipersia (2001), y debe ser el primer libro (in)digno de ser publicado que tuve entre manos… Por suerte no fue editado porque había bastante más ruido blanco en todos los textos. Sin embargo nunca llegó a estar en el freezer: una vez al año releía tres o cuatro, eliminaba alguno (eran una docena), inquietaba a algún amigo dándoselo a leer, creo que en dos ocasiones a editores que por suerte se disculparon cortésmente, porque ese tiempo fue generoso: el libro llegó a ser más caleidoscópico que ruido blanco, llegó a estar más cerca de su lisergia de origen, que no es temática ni de intención, sino de invención y de montaje. No fue un emprolijamiento sino un mejor electro.  

En cuanto a su genealogía procede de El Pibe Enano, también del Tehuelche Animista, vale decir de cierta novela escrita a ocho manos con otros tres hermanos, acciones que llamábamos STIMU(lants) de escritura. Sin El Pibe Enano y sin el Tehuelche Animista ni las ¡Santas Incubaciones! ni las Señoras del Arcoiris hubieran llegado, me parece. Aquellos dislates de anarconovela pasada por una di-versión de comic fue su entrenamiento. Además había unos cuantos poetas que en aquél momento se atrevían con sus prosas-dislate: Pablo Pérez, Gabriela Bejerman, Romina Freschi, Walter Cassara, Fernanda Laguna, Rafael Cippolini, Sergio Uzal…. Las íbamos entregando de mano en mano o se publicaban en la revista Nunca Nunca o en tsé=tsé, no había manera de esperar a su publicación, no había FB, Pablo Pérez la circulaba por entregas adentro de sobres de carta cada vez que lo encontrabas… Toda esa producción eran no-relatos, prosas colisionadas que nada tenían que ver con “la novela” o con “el cuento”, si bien pasaban por esas fricciones. A todo ese élan des-generado se deben las Santas, más o menos de 1996 en adelante…. hasta el 2001 creo… y claro que “los 90” tan apuntados (sea sobre o hipovaluados), jamás existieron ahí –como determinación de manual– más bien desexistían a través de esos shocks.     

Ahora, también son no-relatos porque parten de una suerte de plató –lo único que ahí cuenta– que en su cámara velocísima o fija ( = insecto) se despoja de toda intención hacia relato alguno. En todo caso sucederá como efecto secundario y sobre todo no deseado (como en Estación Hueca, tal vez). A menudo se dan de un golpe todos los personajes sin el menor tempo narrativo para su entrada y caracterización (el in medias res cunde), son bólidos que se insertan y funcionan para intensificar el meridiano hasta traer el plato volador una vez volatilizado el plató. Lo que resulta de ese pulso, si cuento, si relato, si informe, no-relato, documento, guión o poesía, no tiene importancia. El subtítulo “no-relatos” no procede de una meditación sino de un intento de escamotear la lectura que de movida busca un contrato de género (¿todavía Aristóteles o ya será Armani?). El clasicismo editorial es un poco abyecto (Hekht lo desarma), y desde hace varios siglos no todos tenemos ganas de nadar en línea recta divididos por los mismos andariveles de siempre.    

Es también el caso de Los Documentos de la Escuela Nocturna, la otra miniprosa que ustedes nos editaron, que parte de un súbito sin intro ni desenlace: la instalación ipso facta de una sociedad segmentaria con sus Documentos puestos sobre la mesa, sin intenciones de encuadre y contexto. Lo que sigue es su saturación a través de efectos de corte y confección, de mixturas apócrifas, de pedagogía acéfala, y sin embargo no es artefacto ni menos un pastiche: planta un aerolito sobre la mesa hecho de celofán, sogas, telas de araña, conchillas y lycra (uy, se nos quedó una media enganchada…).

El impulso más reciente, entonces, fue confiar en que si ustedes habían aceptado editar los Documentos de la Escuela Nocturna, podían aceptar estas Santas. De todas maneras nos croaron, ahí en el estanque de Hekht, que las aceptaron por intercesión de las Señoras y que entonces ya no leyeron el libro: todo es obra del éxito de sus Documentos. Entonces deducimos que los no-relatos al fin se editan porque logramos que no los lean. ¡Hay que llegar a eso! ¿Será brujería?        

Ranas: El magma de la escritura, ¿qué es cuento y qué es poema? (suena un poco a Macedonio, y por qué no).

Khatarnak & Khabandar:

En alguna medida respondimos a eso.

Y si bajamos un poco el furor no sería errado indicar que ZOOR es “poesía” y ¡Santas Incubaciones! “cuentos”. Pero respecto a este libro desenrollaría un diagnóstico que se detiene ahí –al menos para nuestro rodaje–. Aunque es cierto que a partir de diagnósticos así pueden edificarse Congresos de Literatura, becas y multitud de workshops con sus infinitos atributos asignables que puede llevar lustros recalcar. Ahí la trivialidad complejizada podría llamarse crítica literaria. Macedonio, a quien mencionan, navega en las antípodas de tal ciencia. Habría que ir con él a un no-congreso de novela mala (diría Lorenzo García Vega tras sus huellas).

Pero lo que mencionan respecto al magma de la escritura es interesante, en parte porque difícilmente podríamos hacer un congreso sobre el magma, entonces ahí hay un detalle que cabría enfocar, aunque más no fuera para erradicar la moda del aburrimiento. Y si el estudio del magma no está en el Congreso es que tiene que estar en un libro de Hekht o en un curso de la Alógena o en un bunker ningunista.

La determinación tan afiatada en “cuento” y “poema” sería parte de las competencias técnicas de algún miglior fabbro (Ezra Pound dixit): ahí donde el magma es vuelto una herramienta eficaz a cargo del mejor forjador. Ahora el magma puede no volverse herramienta y sin embargo ser eficaz como arma (en manos de Jarry, de Burroughs), y la sintaxis lo puede afrontar y alojarlo informalmente. A lo mejor resultará “ilegible”, pero a pesar de esta adjetivación que ya quedó tan vetusta, sucede que desde mucho antes de Cristo hasta hoy, hay escrituras glosolálicas, sintaxis pajarísticas y ars parabolica, insistiendo a pesar de. Lo lamentamos por la magna historia de los mejores forjadores en cuanto homo faber: es que también existe el hongo sapiens. Y la mahatma magma.  

Por ejemplo ZOOR tiene muchos sesgos de narrativa y ¡Santas Incubaciones! los tiene de poesía y los Documentos de la Escuela Nocturna tienen conatos de informe y ensayo. Lo sabido. Pero a lo que valdría la dicha atender es a esos signos que prisman el propio magmar como una sutileza incorporal, incalculada, y ahí donde querríamos decir cuento, pues nada, resulta que hay hipresintaxis para captar oleajes; y ahí donde querríamos decir poema, hay texturas para el micromar. Hablemos de eso en nuestro otro congreso. ¿Serán metáforas? Dependerá de nuestro deseo de elhongar.

Ranas: La Estación Orbital Alógena: mutaciones y ambiciones.

Khatarnak y Khabandar:

Re-envìamos a una reciente entrevista que hizo Romina Freschi al Colegio de la Aventura Anterior, ahí respondimos a una pregunta similar:

https://transtierros.org/2017/10/18/los-15-alogenos-2002-2017-romina-freschi-entrevista-al-colegio-de-la-aventura-anterior-estacion-orbital-alogena/

¡PD!:

ranas,

las mejores nadadoras  

i migliori nuotatori– 

 ***

 El libro ¡Santas Incubaciones! forma parte de la colección incandescencias de la editorial Hekht junto con: Informe (Reynaldo Jiménez, 2014), La socialidad (Franco Ingrassia, 2014), Lo Sagrado (Laure, 2014), Ameba Maga (Juan Salzano, 2015), Nuca (Reynaldo Jiménez, 2015), Documentos de la Escuela Nocturna (Señoras del Arco Iris, 2015), Todas Cuerdas (Freschi, 2017), Pleromática o las Mareaciones de Elsinor (2017), Hipercolibrí (Juan Salzano, 2017) y Analítica de la Crueldad (Gonzalo Aguirre, 2017).

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