Eroticidades precarias. La ontología corporal de Judith Butler

Instrucciones para leer un mapa
¿Quién me lleva mis fantasmas?
¿Quién me salva de esta espada?
¿Quién me dice dónde es el camino?
Quem me leva os meus fantasmas.
Abrunhosa, Pedro Machado.

Este texto es el resultado del diálogo con otr*s, con quienes entendemos la urgencia de proyectos militantes que cuestionen el estado de cosas y aboguen por la justicia social, aun cuando no sepamos exactamente en qué consistiría, lo intuimos, lo discutimos, lo disputamos. Lo que sí sabemos es que debemos preguntarnos por los “fantasmas” de los que habla el epígrafe, es decir, por las figuras espectrales, aquellas vidas que no parecen vivas, en algún punto irreales, inaprehensibles, desdibujadas en el ámbito social. Nos interrogamos, en ese sentido, por las condiciones de ciertas prácticas sociales y políticas: ¿a quiénes apuntan, a quiénes benefician y, de esta manera, a quiénes suponen como sujetos de derechos y a quiénes no, excluyéndol*s constitutivamente de sus beneficios?, ¿qué efectos materiales tienen esas exclusiones?, ¿acaso la violencia (la espada de la que pide salvarse también el autor del epígrafe)?
En definitiva, lo que quiero insistir es que este texto es parte de un proyecto mayor de militancia social, una instancia de reflexión que pretende colaborar, a través de la confección y problematización de herramientas analíticas, con la lectura de contextos específicos y la formulación de estrategias políticas concretas. Ahora bien, este texto se inscribe en una lucha en particular, una que apunta a una sensibilidad política determinada, esto es, una lucha por los cuerpos en tantos leídos a partir de su sexualidad y su género. En efecto, esta investigación se encastra en una serie de discusiones que hacen a lo que se denomina estudios de género y teoría feminista.
En ese sentido, una de las tareas fundamentales de la teoría (y de la filosofía) feminista es la elaboración y despliegue de conceptualizaciones que permitan realizar una crítica al estado de cosas, particularmente en lo que respecta a las sujeciones sexuales y de género. Teniendo en cuenta esta tarea crítica, y a fin de no perder su potencial subversivo, quisiera sugerir la importancia de mantener despierta la pregunta por los supuestos que sostienen esas conceptualizaciones. Es urgente para la teoría feminista revisar sus propios supuestos, especialmente aquellos que apuntan, teniendo en cuenta que a ella se dirige muchas de sus reflexiones específicas, a la idea de cuerpo que se postula implícitamente. Así, lo que quisiera invitar a hacer en esta investigación es realizar la pregunta por el “‘ser’ del cuerpo”, interrogar la ontología corporal sobre la que se estructuran las propuestas teóricas y políticas feministas. De este modo, entiendo que determinadas concepciones de cuerpo habilitan el cumplimiento de las pretensiones críticas de los planteos feministas mientras que otras parecen, por el contrario, clausurar esas posibilidades.
En este trabajo quisiera, por lo tanto, dilucidar algunas de las consecuencias éticas y políticas que se siguen de una ontología corporal particular, una que puede funcionar de sustento a reivindicaciones y estrategias feministas. Se trata de aquella que fue propuesta explícitamente por la filósofa feminista norteamericana Judith Butler (1956-) en un texto de 2009, Marcos de guerra (MG) (2010a). Allí, dicha autora declara:

Mi propósito es afirmar que, si queremos ampliar las reivindicaciones sociales y políticas respecto a los derechos a la protección, la persistencia y la prosperidad, antes tenemos que apoyarnos en una nueva ontología corporal que implique repensar la precariedad, la vulnerabilidad, la dañabilidad, la interdependencia, la exposición, la persistencia corporal, el deseo, el trabajo y las reivindicaciones respecto al lenguaje y a la pertenencia social (MG 15).

Con esta pretensión en mente, la autora ofrece una serie de reflexiones que tienen que ver precisamente con un cuerpo que es vulnerable y que está expuesto por definición. En ese sentido, la autora entiende que la propuesta de una ontología corporal no apunta a una afirmación de estructuras fundamentales del ser que luego serán interpretadas social y políticamente. Por el contrario, Butler comprende que, si es cierto que el cuerpo está expuesto y esto lo arroja persistentemente a su exterioridad, entonces la ontología corporal depende de su modelado político y social. Así, la ontología corporal es inevitablemente una ontología social.
Ahora bien, esta formulación de la ontología corporal está en el contexto de otras teorizaciones que la hacen posible (cf. Mattio, 2010a), particularmente aquellas que giran en torno a la idea de una vulnerabilidad común de los cuerpos, desarrollada especialmente en un texto de 2004, Vida precaria (VP) (2006a). De hecho, la autora misma entiende que MG continúa las reflexiones planteadas allí, en especial en lo que respecta a la pérdida de la vida como merecedora de duelo en tanto y en cuanto dicha vida se haya aprehendido como viva. Asimismo, y en coherencia con esa particularidad, ambos textos critican las políticas de guerra de los Estados Unidos luego de los atentados que resultaron en la caída de las Torres Gemelas en 2001. Efectivamente, ambos textos emergen como especulaciones filosóficas que atienden a las problemáticas específicas de un contexto político y social al que parecía urgente atender. Cabe recordar, en ese sentido, que, desde la publicación de El género en disputa (GD) en 1990, la figura de la autora había adquirido ya una especial relevancia en los debates en torno al género y la sexualidad, gracias a su particular modo de abordar al sexo y al género como performativos. Desde 2001, a partir del cambio de contexto cuya abordaje filosófico por parte de la autora redundó en la publicación de dos series de ensayos, Deshacer el género (DG) (2006b) y VP, Butler modifica su vocabulario teórico y político, lo que la lleva a reflexionar en torno a la vida precaria y a formular el concepto de precaridad (precarity). Esta modificación supuso un cambio en los acentos: “Mientras que la performatividad era, en realidad, una explicación de la agencia, la [precaridad] parece centrarse más en aquellas condiciones que amenazan la vida y la hacen escaparse de nuestro propio control” (Butler, 2009b: 322). En definitiva, es en este cambio de acentos que la autora logra formular la propuesta de una ontología corporal.
En VP, entonces, Butler se propone “reimaginar la comunidad sobre la base de la vulnerabilidad y la pérdida”. Quisiera sugerir que toda la propuesta de una ontología corporal parece ser, en ese sentido, un ejercicio de la imaginación, similar al trabajo teórico que la filósofa feminista Donna Haraway ha realizado a través de la figuración. Haraway (1991; 2004a; 2004b), en efecto, propone figuras (cyborg, simios, mujeres, oncoratón, animales de compañía) que se constituyen como nudos de sentidos y que habilitan la lectura de escenarios pasados y futuros. Esa lectura no queda en una mera interpretación de lo material, sino que lo configura y reconfigura. Se trataría, en ese sentido, de un trabajo imaginativo que produce materialidad a través de un desafío a los límites de lo que se considera realidad. Asimismo, entiendo que aquello que realiza Butler a través de su propuesta de ontología tiene que ver con esta promesa de la fantasía como reconfiguradora de la materialidad (cf. DG 51), aunque en su caso no se apele a la elaboración de figuras concretas. De esta manera, el modo en que propone que se “lea” el cuerpo, en disputa con otras lecturas posibles, tiene consecuencias en los cuerpos y en los modos en que se dispondrán las organizaciones sociales y políticas para atender, cuidar o dejar a merced de la violencia esos cuerpos.
En ese sentido, tal vez podría compararse la necesidad que encuentra Butler de formular esta ontología corporal con la intención de ofrecer un mapa, una cartografía alternativa que habilite el acceso a otros lugares, la llegada a nuevas locaciones, a las que no hemos podido llegar por poseer un plano equivocado. De algún modo, entonces, la propuesta es orientarnos de manera que se pueda recorrer un camino ético-político diverso al que un mapa de otras características podría permitir. Dilucidar este camino es, precisamente, uno de los grandes objetivos de esta investigación.

Alberto (beto) Canseco

Este jueves a las 19 h, se presenta en La Libre (Bolivar 438)  “Eroticidades precarias. La ontología corporal de Judith Butler” de Beto Canseco, acompaña en la presentación vale flores.

“En esta obra de Beto hay riesgo y pasión intelectual, potencia política colectiva. Hay cuerpo teórico, hay carne que late extasiada, cuerpo marica y tembloroso con el que habita el mundo, y también (nos) lo vuelve habitable al proponernos y desafiarnos a leer y explorar u mapa siempre inconcluso, provisorio y precario, del desgobierno erótico de sí. Como un trabajo de autopoiesis que no se imagina en un paraíso desprovisto de toda norma, estas minúsculas desujeciones encuentran en la ficción de las producciones artístico-políticas una poderosa táctica de reconfiguración de la materialidad” (val flores)

Les esperamos!

Evento en Facebook: goo.gl/frsGLo

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