Para espíritus no superiores ni refinados

ESTE VIERNES A LAS 19 HORAS se presenta en La Libre “Felisberto Hernández Ilustrado” un libro de textos éditos e inéditos que vió la luz gracias a una unión rioplatense, de la cual La Libre forma parte. Mañana viernes habrá música en vivo para acompañar la velada, algo para brindar y los responsables de este hecho nos contaran como fue el proceso de edición y este encuentro con los manuscritos de Felisberto. Estarán los editores: Damián Cabeza y Matías Reck, y llegada desde Uruguay la transcriptora: Daniela Olivar. Catalina Bernabei Gonçalves da Rocha será quien nos deleitará con su música. 

Pero…  ¿Cómo empezó?

Apenas se hicieron 50 años de la muerte de Felisberto, comenzamos en Montevideo un proyecto editorial que tenía como objetivo hacer una selección de nuestros cuentos favoritos, sumando al libro una ilustración a cada uno.

Con escaso presupuesto, nulos conocimientos de  edición, de impresión  y nadie a quien preguntarle,  encaramos una tarea que quedaría trunca, pero que, mientras buscábamos un prologuista en la Facultad de Humanidades de la Universidad de la República (UdelaR) , uno potencial, nos habló de unos manuscritos en la SADIL (Sección y Archivo de Documentación del Instituto de Letras) y nos hicimos de unas copias.

Meses después aparece Daniela Olivar pidiendo los textos para comenzar a transcribirlos, y ahí es donde este libro comenzó a tomar forma.  Felisberto Hernández Ilustrado es el producto de las fuerzas mancomunadas, del trabajo en equipo.

Pensando en esto, Daniela notó que Diego Bonilla podría darle un gran acabado al libro ilustrando cada cuento, y de este lado del río encontramos a  Matías Reck, quién podía ponerle la cerecita a la torta logrando este objeto bien cuidado en el que deambula el espíritu felisbertiano. 

Damián Cabeza
(editor y librero de La Libre)

tapa felis.png


UNA VEZ ELLA ERA UNA VIOLINISTA sentada en un pequeño palco de orquesta.

Estaba algo inclinada hacia adelante. Del piso salía una luz que daba en sus ojos negros y en sus pestañas largas. Eran dos cuerpos de arañas negras moviendo sus patas largas que proyectaban una sombra rayada sobre la carne blanca que se abultaba debajo de sus cejas arqueadas.
Cerca de ella solté una bocanada de humo ¿Pero sería a través del humo que yo volví a ver sus ojos negros? ¿o sus ojos negros como arañas al mover sus patas alargadas estarían tejiendo la tela en que se enredan las miradas? – Felisberto Hernández

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