Aleana por Naty Menstrual

Yo nací sola.
He sido hija y madre al mismo tiempo. Me parí yo misma. Y tenía un hermano-hijo cuando a los doce años tomaba el tren que me llevaba a la Capital y rescataba a Felipe de las garras de las tías ricas y lo traía nuevamente al rancho.
Y alimentaba a mis padres-hijo cuando iba con la olla grande hasta el cuartel cercano a pedirles comida a los militares.
Y era madre de mi padre, cuando él rompía lo que tenía a mano, peleando con mamá hasta que llegaba yo. Mi aparición lo petrificaba y lo demolía. Me respetaba cuando le clavaba mis ojos añeros en sus ojos de hombre fracasado, porque yo era su madre y él, de alguna oscura manera, entendía el misterio. Lo aceptaba como a su destino, como al alcohol.
Y era madre de mi madre cuando la consolaba en las tardes tristes que la pobreza nos prodigaba con irónica generosidad.
Y era mujer cuando escupía la cara de los soldados seductores y repugnantes que exigían un pago especial a cambio de la olla de comida.
He sido la madre de toda esa familia entrañable cuando me trepaba por el techo acumulando laterío y maderas para evitar que se filtrara tanta agua y cuando arreglaba la mesa y las sillas después que pasaba la furia de mi padre-hijo.
Y he sido la madre del pueblo el día que no pude defenderme y el grupo de los bravos del barrio Podestá me atrapó una tarde siniestra e imborrable. La tarde en que conocí el sexo y el amor apretados al odio, rodeados por el odio. El amor embarrado de odio, de asombro y de espanto. Y he sido la madre del pueblo cuando al caer la noche, a escondidas, arrancaba pasto para limpiarme la sangre que se me pegoteaba por las piernas. Y he sido la madre de todos esos muchachos ansiosos que se agitaron sobre mí esa tarde feroz detrás del cementerio.
Y he sido la madre del universo al nacer entre la miseria y la muerte.
Y no tenía ningún secreto la vida para una niña que se agachaba a cagar sobre los muertos, sobre los esqueletos del abuelo y de la abuela.
Y he sido también la madre de los muertos.
Por eso, después de tanto parir no me cabían dudas de que me había parido también a mí misma.
Ahora la vida me queda chica. La vida es poca cosa, hoy, ya tan lejos en tiempo y distancia de aquella niñez que no me parece mía, que no me pertenece, que en realidad no es mía. Eso no fue niñez, fue un vientre oscuro, más oscuro que el de una madre. Un vientre cargado de terror y de sangre, en donde la sabiduría del mundo me llegaba por el cordón y me penetraba implacablemente.
No he tenido tiempo para ser niña. Me gesté como un monstruo y nací vieja, de vuelta ya de las cosas de la vida. Por eso puedo sobrevivir a cualquier catástrofe, estoy hecha para vivir milenios.
Estoy segura de que si quisiera podría vivir eternamente; pero no lo deseo, solamente una mujer imbécil podría anhelar la prolongación de su existencia. Lo que una desea es modificar la inauguración, el debut, la obertura de la vida. Otra infancia, una juventud más digna, más feliz. O si no, una amnesia tan cierta que borrara también las cicatrices, las marcas a fuego. No, yo no quiero vivir más. Pero tampoco deseo morir, porque sé, verdaderamente sé, que no moriré en paz, que no tendré una muerte serena.
Eso me lo dijo doña Paloma: “Lo que empieza mal, termina mal y no hay remedio”.
Entonces hoy, pese a todo, tengo miedo como siempre porque la inteligencia nunca me ha liberado del terror.
He pronosticado siempre los desastres, pero nunca he podido evitarlos. Me fue concedida la clarividencia, pero me fue negado el valerme de ella para esquivar las desgracias.
Voy a escribir. Voy a contarlo todo sin lastimarme. Aleana, José Sbarra, 1979, Buenos Aires.
naty_aleana_11 (1).jpg
Naty Menstrual, escritora artista y poeta, se pone en la piel de Aleana, libro de José Sbarra, donde la locura y la cordura no llegan distinguirse, donde al final optas por la locura a acordar con la normalidad. Aleana encarna y resume todas las formas de la marginalización sociales y humanas posibles, con un relato estremecedor donde la poesia cala hondo.  Acá podes encontrar el texto entero para descargarlo    
Luego de las seis funciones exitosas realizadas el año pasado en La Libre, vuelve Naty Menstrual es Aleana, quien lee a José Sbarra y Marosa di Giorgio. Un show íntimo y único,  donde se revela una faceta nunca antes vista de Naty, una artista completa. Viernes 19 de agosto, a las 22 horas. 
 

José Sbarra fue y seguirá siendo un escritor maldito. Santelmitano, de escritura jugosa y mordaz, publicó libros infantiles y otras tantas obras más crudas que fueron llevadas a cine y teatro Marc la sucia rata, Plastico Cruel, Obsesion de Vivir, Informe de Moscú y Aleana, son algunos de sus títulos repletos de mal de amores, soledad, tristeza, bares, drogas y grandes personajes, enlazados por una escritura filosa, marginal y radical. https://goo.gl/0S2j67

Marosa di Giorgio poeta uruguaya de escritura fantástica y erótica. Amante de la naturaleza, en sus poemas hay orgasmos con pequeños animales de la huerta . Mutante y mitológica, hacia recitales de poesía a viva voz. Se enamoró de la escritura con menos de veinte años y fue la rara de su tierra “Bueno… Vos sabes que yo tenía el cabello muy largo, y la gente siempre me dijo que yo era rara… siempre dijo. Vos te acordás que en Salto, me llamaban “La rara” Marosa”.
 
La capacidad es limitada, por eso los lugares son con reservas, escribinos a lalibrearteylibros@gmail.com o llamanos (-11)  43435328
Evento en Fb:
Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s