Las re-revistas de la Biblioteca Nacional

(Por Cristian De Nápoli)

contorno

Hacelo igual: fac simile. Toda cultura necesita, también, reproducir. Ley biológica o expresión de deseo, cuando las cosas parecen tener sentido  ¿cómo no querer que se expandan? Y fac simile ante todo cuando el trabajo todavía no cristalizó, no se agotó, no llegó hasta su horizonte. ¿Por qué habría que volver a empezar?, ¿para darle el gusto a Lerner? No. Vivimos en tiempos de recreación, y el pasado se convierte muchas veces para nosotros, subjetivistas al taco, en una excusa para modificar, interpretar, reversionar, glosar o ambientar el presente. Vivimos en tiempos de recreación, y hasta las series que nos gustan dibujan décadas que no transitamos y lo hacen con mucha habilidad, buenos recursos, muy bien, insertándonos la idea de que esos vestuarios, esas fachadas y esos discursos son fieles a “su” época. Pero a veces uno necesita volver a la Cosa como era, en su completud original, rehecha igual a sí misma –fac simile– con sus altos y sus bajos. A veces uno ya tiene su versión del pasado, surgida del cruce con otras versiones más o menos contagiosas del pasado, de modo que no parece estar la necesidad de ‘descubrir’  la Cosa porque ya existen la Opinión Legitimada, la Opinión Alternativa, la Síntesis, la Versión, la Adaptación, la Glosa, el Cover o el Refrito de la Cosa… pero falta el Calco, eso que se le pone encima y nos descubre (o al menos la tapa bastante menos) a la Cosa.

Los facsimilares de una serie bastante amplia de revistas argentinas son uno de los grandes aciertos en la gestión de Horacio González como director de la Biblioteca Nacional entre 2005 y 2015. Varias de esas ediciones se apilan ahora sobre mi mesa y despiertan, cada vez que las abro, una sorpresa nueva. Son ediciones completas, con todos sus números reunidos en uno o en varios volúmenes, según la extensión del caso. Mantienen el formato y por supuesto el diseño de página de cada revista tal como se editó en su momento. En su mayoría son publicaciones que circularon entre las décadas del 40 y 70 del siglo XX: literarias, políticas, de arte, de pensamiento, de estudios sociales. Pero para abrir la colección hace nueve años, sin embargo, no se eligió reeditar una revista sino un diario, y uno de comienzos del siglo XIX: The Southern Star/La Estrella del Sur. Era el periódico letrabilingüe del ejército de ocupación inglés en el Río de la Plata. Y fue el primer diario que se imprimió en el Uruguay. Reeditado en 2007, al mismo tiempo que el gobierno de Néstor Kirchner abría la investigación sobre Papel Prensa que desató la pelea con el diario Clarín, ese “homenaje” quizás paródico y sutil al primer medio de comunicación antipatriótico cuando se cumplían doscientos años de su circulación original debe haber encendido, primero, la idea, y enseguida después las máquinas, para que la Biblioteca echara a re-andar otros proyectos. Y a las facsimilares que siguieron no las justificó ninguna efeméride sino algo mejor: el valor en sí de esas publicaciones de las que sabíamos poco, nada, bastante o mucho, pero casi siempre de oídas.

En 2007 apareció la reedición de la revista de crítica literaria Contorno, aquella de Viñas y diez más. Lento al principio, el camino siguió entre otras cosas con la reinstalación lacaniana  de Literal (donde firmaron o curtieron la anonimia Massotta, Germán García, Zelarayán) y la vuelta peronista de Envido (2011). Con un equipo de investigadores que, presumo, habrá requerido algunos años para conformarse y ponerse a trabajar a pleno (destaca el aporte de Liana Wenner, hija del poeta desaparecido Tilo Wenner), el mecanismo se aceitó a partir de 2012 con el lanzamiento de la caja completa de Proa, los cuatro tomos de Los Libros, La Moda de Alberdi y Dimensión de Santucho, para llegar a 2014 a full con los volúmenes que recuperaron Poesía Buenos Aires, Arturo, Letra y Línea, Arte Madí, Pasado y presente La Rosa blindada. La teoría del ñoqui se deshace ante esa progresión; si realmente la BN hubiese sido un tugurio de ñoquis habríamos tenido tres facsimilares en el primer año, dos en el segundo y así, hasta llegar a cero… En 2015, Horacio González antes de irse presentó las facsimilares de las revistas literarias El Grillo de Papel, El Ornitorrinco, El Escarabajo de Oro, El Lagrimal Trifulca y la de arquitectura Tecné.

papelesSon más de veinte publicaciones que hoy circulan, y algunas (como Contorno) están prácticamente agotadas. Su razón de ser fue cuestionada más de una vez, incluso por editores. Mientras escribo esto, veo sobre la mesa los tomos de Arturo, Papeles de Buenos Aires (facsimilar de 2013), Letra y Línea. Los tres juntos cuestan lo mismo que la última novela de Sudamericana. Pero ojo: no se justifican porque son baratos. Si nunca los hubiese hojeado, no tendría una idea tan aproximada de cómo hacían los poetas argentinos de los ’40 sus revistas. No sabría, tampoco, por qué Pizarnik escribía cortito y con minúsculas. No habría conocido un texto de Onetti con este título alucinante: “El fin de la aventura y el comienzo de la popularidad”. La presencia del cubano Virgilio Piñera en Argentina habría seguido subordinada a la amistad de Piñera con Gombrowicz.

Terminaría esta nota insistiéndole al lector sobre la oportunidad que tiene de quedarse por las próximas décadas con este material a mano. En librerías se sigue consiguiendo el grueso de la colección, a muy buen precio. Muchos otros volúmenes deben estar a la espera de aprobación para ser impresos y relanzados -sería el caso, escuché, de la Punto de vista de Beatriz Sarlo. ¿Llegarán a existir?

En uno de los prólogos a las revistas de Gyula Kosice, alguien, creo que la mencionada Wenner, dice que en tiempos difíciles las vanguardias tienen dos opciones: atacar o ignorar. Consensuar no es un gesto vanguardista, está claro, como tampoco reformar, continuar, retomar. Pero nadie espera que el director de una Biblioteca sea un iconoclasta o un enamorado de empezar de cero (actividad esta última que iría contra las bases mismas de la bibliotecología). Por eso digo: Fac simile, porque queda mucho. Quien sea que esté hoy en esa posición bibliotecaria también lo sabe: queda mucho, y siempre es posible, aunque no fácil, destacarse por acciones como estas más que por interpretaciones, glosas, versiones y envoltorios. Fac simile procura speciale.

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