Muestra: El otro lugar

 “Un hombre se propone la tarea de dibujar el mundo. A lo largo de los años puebla un espacio con imágenes de provincias, de reinos, de montañas, de bahías, de naves, de islas, de peces, de habitaciones, de instrumentos, de astros, de caballos y de personas. Poco antes de morir, descubre que ese paciente laberinto de líneas traza la imagen de su cara” Jorge Luis Borges.  Epílogo de “El hacedor”

Las ciudades son lugares de intercambio. Aunque erigidas sobre suelo sólido y con construcciones que se piensan permanentes, es ese trueque de palabras, de deseos, de recuerdos – diría Ítalo Calvino -lo que las define. Sea la propia o ajena, las ciudades no serían lo que son sin el relato que se hace de ellas. Tanto la literatura, como el cine o las artes visuales han dado cuenta de esto: existe la Lisboa de Pessoa, la Boca de Quinquela Martín, o el Brooklyn de Paul Auster. Así una ciudad es una y muchas ya que su identidad no puede desligarse de una mirada que las registra a través de una vivencia singular. El viaje es desplazamiento, pero esencialmente es una forma de vincularse a los lugares. El viajero, opera como una suerte de arqueólogo que utiliza su atención como lente de aumento. Los rincones de alguna calle, el mar, la forma de la luz, se despojan de la familiaridad que los invisibiliza y adquieren un sentido nuevo para el que los ve por primera vez. Las imágenes que hoy se exponen son el registro de esa condensación de tiempos, de espacios que se articulan en torno a la mirada de Sebastián sobre lugares por los que ha transitado: Oporto, Lisboa, Valparaíso, Granada pasan así a integrar un imaginario más amplio donde estos sitios conviven en una especie de atlas personal. La geometría es la trama que fija estas vivencias. Trama móvil, ya que tanto en la percepción presente como en el recuerdo, nada está quieto: un barco deviene columna, un bosque es calle, un árbol es casa, las ventanas se abren al vacío y las líneas son camino, raíz y sostén al mismo tiempo. Todo sucede simultáneamente, un espacio es bidimensional y tridimensional, una textura da cuenta de una cultura y esa “multiplicidad sin desorden” que según Borges son las ciudades, adquiere sentido, tanto para el que las recuerda como para el que las contempla. La repetición es otro concepto que estructura estas obras. Así como volver al mismo lugar no implica hacer el mismo viaje puesto que nuestra mirada es otra, los elementos que aparecen tampoco son los mismos, su ubicación en este relato visual es lo que los define y resignifica, no su forma en sí. Ciudades umbrales, ciudades vertiginosas, ciudades etéreas, ciudades laberinto, los grabados hacen aparecer el rasgo que de alguna manera quedó impreso en la vivencia de Sebastián. Después de esto, las ciudades no serán las mismas ya que hay algo de ellas que viajó para estas tierras; tampoco él será el mismo porque su mapa del territorio ha cambiado y, al revés de lo que sucedía al partir, su registro de la ciudad propia estará alterado por los viajes: no se podrá pensar en Lanús sin pensar en Lisboa. Por último, los que miramos estas imágenes, no podremos volver a pensar estos sitios sin imaginar el negativo de una arquitectura, ventanas que se abren al vacío, árboles casa, líneas que son caminos.

Prólogo de Luciana Arditto

Este sábado 12 de marzo a las 19 hs Juan Sebastian Carnero inaugura su muestra de grabados “Seis visiones de viaje” en La Libre. La muestra se podrá visitar hasta el 25 de marzo todos los días de 12 a 22 hs en Bolívar 646.

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