:: Complot Estético ::

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Si ALUMNO significa “sin luz”, es impresionante lo que una persona sin luz puede escribir. Una “alumna” escribió algo maravilloso y contó que desde que está tomando el taller de escritura, se le ocurren historias a partir de cualquier cosa, a partir de todo.

Me alegré. La actividad de succionar relatos del mundo es contagiosa. Es así, la escritura modifica mi modo de estar en el mundo, porque ella misma es creadora de mundo.

Pensar es olvidar diferencias, decía Funes el memorioso. Relato es relación, ficción es construcción, texto es tejido, y la prosa, como decía Hemingway, es arquitectura.

El texto es como un edificio, o como un jardín. Un Edén. Cada texto es un pequeño paraíso. Las palabras paraíso, fingir y ficción tienen la misma raíz (dheigh-), que significa modelar o formar. Modelar un jardín de palabras. El jardín es una narración, el relato es relación, el paraíso es un espacio modelado por el pensamiento, la palabra, la canción.

El escritor es una persona en quien nada se pierde, decía Henry James, el escritor presta atención. El mundo es su materia prima, su mundo es la materia prima: su historia, sus días, sus imágenes, sus recuerdos, sus calles, sus momentos, sus anécdotas, sus palabras. Todo se vuelve suyo, lo que observa, lo que oye, lo que capta, lo que pesca. El escritor es una especie de maya, de red, en donde los detalles de los días quedan atorados para combinarse, recombinarse, aparearse. Las sinapsis de lo cotidiano -cristalización en la relación de las cosas con las cosas- se profanan, se descontextualizan, estallan, se incendian para recalibrarse, para reformularse, reprogramarse. El escritor re-escribe el mundo. El artista es creador de mundo.

Estamos llenos de imágenes, músicas, mitos, leyendas personales, elementos del mundo que nos han llamado la atención. Atención e imaginación son los dos movimientos de la creación: escucho y elaboro, recolecto y fabrico, inspiro y exhalo, observo y combino.

El mundo que llamamos real tiene una infinidad de planos posibles: infinitas posibles narraciones, infinitos puntos de vista, infinitos relatos, infinitas combinatorias, infinitas danzas. Todo texto es un relato, en todo tejido hay relación.

Tendemos a cristalizar las redes, las combinaciones, las conexiones, los sentidos. Lo que al inicio del viaje mamífero es refugio, luego se vuelve mecanismo adormilante. Pero nadie dice que este elemento de aquí no puede vincularse con aquel otro de por allí. Promiscuidad literaria, el arte es desarmar el mundo, para armar otro mundo, para luego desarmarlo, para decir por qué no puedo ver esto de esta manera, por qué no. Promiscuidad poética. Promiscuidad artística.

Otros circuitos. Modelar otros circuitos, desadormecer, desestabilizar el estado de las cosas, el Estado, las Cosas, atorrantes conspiradores de un complot estético que se inmiscuyen en la noche a retorcer los cables de las comunicaciones, cae Babel y nace la literatura, decían por ahí, el lenguaje deja de pretender comunicar lo incomunicable para confesarse confuso, opaco, vidrio empañado que se ríe de las pretensiones de realismo: siempre hay un vidrio, siempre hay una mirada, poner en palabras es inevitablemente un acto de transformación de la cosa; y nos podemos incluso preguntar si en el fondo del lenguaje, digo más allá del pozo del lenguaje, hay cosa.

¿Hay cosa? ¿Qué somos más allá de las palabras? ¿Qué somos más allá de los pensamientos y las creencias? Creencias que crean la maya del mundo, Sidarta loco audaz valiente traiciona la Maya, su propia madre, y dice me quedo sentado hasta que no me crea nada, y pum, el despertar como hecho estético.

Estética, qué maravilla, es lo contrario de anestético, magia de la etimología, descubrir de dónde vienen las palabras. Anestético es lo que te duerme, y estético lo que despierta, lo que sensibiliza, lo que te devuelve la percepción de las cosas, más allá de los automáticos que usamos para viajar en subte o decir te amo, o cualquier cosa, porque al fin de cuentas podemos hacer todo en automático; y como se preguntaba Tolstoi, si limpié el diván y no me acuerdo, si nadie me vio limpiarlo, si no fui consciente, ¿puedo decir que lo limpié?

“Si la vida compleja de tanta gente se desenvuelve inconscientemente, es como si esa vida no hubiese existido”, dice, y Shklovsky agrega: “Para dar sensación de vida, para sentir los objetos, para percibir que la piedra es piedra, existe eso que se llama arte.”

Complot estético: nos encontramos para complotar contra las células dormidas. Las sacudimos con la pluma del gesto artístico. Respiramos más profundo que nunca, nos llenamos de detalles, reunimos los detalles, los apilamos, y levantamos una montaña de palabras, un texto-montaña. Y ascendemos, y gritamos de placer, y después nos desbarrancamos, rodamos barranca abajo, y seguimos el juego.

“El artista maestro asciende por una ladera sin caminos trazados; y una vez arriba, en la cumbre batida por el viento, ¿con quiénes dirían que se encuentra? Con el lector jadeante y feliz. Y allí, con un gesto espontáneo, se abrazan y, si el libro es eterno, se unen eternamente.” (Nabokov)

Nos encontramos para conspirar, respirar juntos, complotar, intensificar, subir el volumen de la vida, ver el volumen de las cosas. Encuentros y talleres, taller como laboratorio, qué hacer con todo lo que llevamos en el cuerpo.

Ayer terminé de escribir un cuento en el que usé un elemento de cuando tenía, tal vez, diez años. Me divertí preguntándome si algo en mí sabía, allá en el pasado de mis diez, cuando me armé esa situación, que mil años después la usaría para tejer un relato. Así, formas de utilizar las mitologías personales para tejer universos, que a su vez resignifican esas mitologías. Los recuerdos, las imágenes, las anécdotas, se reubican en la trama del mundo, y dicen: acá estoy, tenía mucho más para decir que lo que me estaban permitiendo decir.

La ficción (modelaje) es ese espacio de libertad donde la vida “real” se destraba y puede jugar. En la ficción, la realidad vuela, y todo texto, sólo por ser modelado, tejido, es en algún sentido ficción. Ficción no se opone a verdad o realidad. Tal vez se opone a lo que podríamos llamar “natural”, lo no tocado por la voluntad organizadora del gesto estético, ese que busca jugar con el mundo. Si existiese eso “natural” previo al gesto organizador del artista (el creador en sentido amplio), eso sería lo opuesto a la ficción. Más que lo opuesto, lo previo, la fábula de la cual el creador se sirve para crear, la materia prima.

Somos libres de usar nuestras vidas de la forma en que más queramos, de la manera que más nos sirva. Somos los creadores del paraíso de nuestras vidas, somos los escritores, los autores de nuestras vidas. Nada de nada de todo lo que “nos ocurre” tiene un sólo sentido, significado o utilidad. Podemos usar cada cosa que “nos pasa” de mil maneras, y el arte es el bowl para dicha ensalada.

Esto, de pronto, puede ser un manifiesto para la promoción de la libertad del artista, entendiendo que todxs somos artistas, sin excepción. El mundo está ahí, aquí, estamos y somos el mundo, y cada día es una fiesta de detalles con los que podemos construír todo tipo de conversación y castillo.

Conversaciones y castillos, cada gesto de mi vida es un gesto artístico, mi vida es un zamba de la creación.

Jada Sirkin, 6 de mayo, 2015, Buenos Aires.

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Taller de escritura intensivo, en La Libre, Bolívar 646 (San Telmo).

Sábado 16 de mayo,

Duración: 5 horas

Link: https://www.facebook.com/events/723203717824997/

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