Los parientes colombianos

Esta es una charla-entrevista vía chat con Mateo Ramírez, escritor y activador cultural colombiano, uno de los impulsores de la Feria del Libro Independiente y A (FLIA) de Bogotá.

Por Darío Semino

flia bogota

Para empezar, un poco de historia, vos participaste hace unos años en las reuniones de la FLIA Buenos Aires. ¿Cómo fue qué llegaste ahí?

Eso fue en el 2009. Yo estaba estudiando en Buenos Aires en esa época, haciendo un intercambio con la UBA (que no fue). Afortunadamente ya tenía varios amigos colombianos viviendo allí, y la experiencia no fue tan solitaria. Un grupo de ellos me convidó a asistir a una FLIA (la 11, si no estoy mal) en el IMPA. Para mí fue una experiencia muy enriquecedora. Ver a todos estos locazos con sus libros, las proyecciones, las charlas… De verdad que se respiraba libertad y sobre todo solidaridad. Tanto así me impactó que el día siguiente, sin conocer a nadie, regresé solo al evento. Después me uní a las redes sociales de la FLIA, e intrigado me acerqué a una reunión. Curiosamente en ese momento estaba haciendo unos talleres en el SICA, que quedaba en Constitución, por lo cual me fue fácil llegar a este espacio anarquista del cual no recuerdo el nombre, donde se hacían las reuniones.

Era la FLA, la Federación Libertaria Argentina. Y después de eso te volviste a Bogotá y fuiste con la idea. ¿Cómo empezaron las FLIAs allá?

Sí. Pude participar en la organización de la FLIA 12 en la Boca y la experiencia fue muy bonita. Empecé a comunicarme con amigos en Bogotá, más que nada graduados y estudiantes de literatura, para comentarles el proyecto. Varios se entusiasmaron, entre ellos Pablo Morales, que fue un gran impulsor para que empezáramos. Tenía muy en firme que era necesario tener una FLIA en Colombia. Cuando regresé nos tomamos el tiempo para empezarla. Al principio eran todos conocidos de conocidos los que asistieron a la primera reunión en la Universidad Nacional. El grupúsculo se fue depurando de amigos que de pronto no entendían muy bien el proyecto o que les parecía muy raro el concepto de horizontalidad. Lo interesante fue cuando empezamos a colgar la información de las reuniones en redes. Gente que nadie conocía del grupo inicial se empezó a sumar a la contienda, simplemente porque el proyecto les parecía interesante. Así, de a poquitos, las reuniones fueron creciendo, y nos tomamos como siete meses desde la primera reunión hasta la primera Feria.

¿Y cuántas hicieron hasta ahora?

Ya vamos cinco con la última que hicimos en Marzo.

Una cosa que me llamó mucho la atención de las pocas reuniones de la FLIA Bogotá de las que participé fue que el espíritu era muy similar al de las reuniones en Buenos Aires, más allá de las diferencias culturales y de carácter entre argentinos y colombianos. Inclusive, la primera vez que fui recuerdo haber hablado con gente que me contaba experiencias que parecían calcadas de la FLIA de Buenos Aires, como si todos hubiésemos ido a la misma feria. La sensación que me da es que hay algo que logra transmitirse o replicarse a pesar de las diferencias y distancias y a pesar también de que los grupos de personas no se conozcan entre sí. ¿Vos cómo lo ves?

Puede ser. Nosotros intentamos seguir las ideas principales de la FLIA; ser abierta, gratuita, sin sponsors, horizontal. Colombia es un país bastante conservador comparado con Argentina, y así mismo sus gentes. Por esta razón siento que nos ha tomado un esfuerzo mayor hacer una FLIA aquí. Mucha gente no entiende el proyecto, no le ve una utilidad, no comprende cómo los que organizamos activamente sacamos provecho de ello. Creo que el tiempo que llevamos desde la primera FLIA nos ha enseñado tolerancia y respeto a todos los que participamos de ella. También de a poco nos ha quitado la timidez para hacer sentar nuestras opiniones. Eso demuestra lo fuerte e importante que es la FLIA como concepto de democracia y participación directa, para mi uno de los grandes logros de este colectivo.

Como vos decís, también están las diferencias, que tienen mucho que ver con dos contextos que, a pesar de tener puntos en común, tienen cada uno particularidades propias que no se repiten. En Buenos Aires por ejemplo, se hicieron muchas FLIAs cortando la calle, inclusive calles importantes como la avenida Corrientes. Eso en Colombia es más difícil. ¿Hay otras cosas que se te ocurren que puedas mencionar como diferencias? ¿O particularidades que sean propias del contexto de Bogotá?

Sabes que Colombia ha atravesado, y aún atraviesa, una violencia física, psicológica y cultural que ha impregnado todas las capas de nuestra sociedad. Violencia de mano de la desigualdad, del narcotráfico, de los grupos alzados en armas, de la religión… Por eso insisto que este es un país muy conservador aún, inclusive en nosotros que laburamos con el arte y la cultura, que nos hacemos llamar “Independientes y alternativos”. Esto se demuestra en que la cultura en nuestro país tiene un corte arribista y excluyente. Pequeños y cerrados grupúsculos son los que se encargan de promover, “curar” y difundir la misma. Después de conocer Argentina durante un tiempo, creo firmemente que en tu país hay una cultura más abierta, más “popular”, mas colaborativa de lo que hay aquí. Cosa que me parece muy bella. Eso ha generado cierta reticencia al proyecto en ciertas personas y círculos. Aparte de esas diferencias de fondo, pues existen problemas más tangibles: como decías, si nos tomamos una calle sin permiso de la alcaldía, la represión policial puede ser mucho más agresiva de lo que es allá. Por eso hemos sido muy precavidos con hacer FLIAs en espacios públicos. El clima de Bogotá, por ejemplo, tampoco ayuda. A pesar de todo lo que dije anteriormente, la FLIA sigue creciendo y la gente se sigue sumando.

mateo foto

Algo muy interesante que ocurrió acá en Buenos Aires fue que después de las primeras seis o siete FLIAs empezaron a activarse un montón de resortes entre los participantes, que nos fuimos conociendo de a poco, y eso generó que surgieran nuevos proyectos y se abrieran nuevos canales de circulación y creación de obras independientes, alternativas o como se las quiera llamar. De hecho La Libre es un ejemplo de eso, porque quienes la abrimos nos conocimos ahí. Es como si la FLIA sirviera para encontrarse con los amigos que no sabías que tenías. ¿Percibís que allá esté ocurriendo algo semejante? O sea, que se estén abriendo nuevos proyectos y relaciones más allá de la FLIA en sí.

Definitivamente. Conozco muchos de los participantes de las FLIAs que se han unido para entablar proyectos juntos. Taller Ambidiestro y Colectivo Papaya Galáctica constantemente hacen exposiciones juntos. Los chicos de Surreal Comics han encontrado dibujantes que han participado de sus trabajos, y han encontrado aliados para imprimir como la Distribuidora Libertaria Rojinegro. La Valija de Fuego (librería) ha empezado a exhibir libros de Ediciones Chiquitico, después de encontrarse en espacios relacionados con la feria. Seguro que son más de los que soy consciente. La FLIA como gran red sigue articulando muchos procesos de trabajo colectivo que han sacado frutos, o por lo menos, ha generado bonitas amistades. Asimismo, la FLIA trata de participar en diferentes eventos culturales para acercarse a más gente. Siempre tratando de cerrar brechas entre los que andan buscando alternativas en toda la ciudad. La unión hace la fuerza.

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