Hekht no-presenta tres libros

incandescencias

Con alegría invitamos a celebrar que (finalmente) los primeros tres libros de la colección Incandescencias salen a las calles y las manos. Laure, Reynaldo Jiménez y Franco Ingrassia. Esa noche se los hará voz y cuerpo. Se podrán meter los dedos entre los hilos y herramientas, se verán fotos y videos. También se brindará.

La incandescencia es la generación de luz por el calor. Todo cuerpo, toda materia, puede vibrar al punto de emitir luz. Un cuerpo ligeramente caliente (1600 °C), emite luz roja-naranja, uno muy caliente (5000 °C), emite una luz muy blanca e incluso puede llegar al blanco azulado en temperaturas extremas (de 8000-9000 °C). Las rocas, los metales, el aire, las miradas, ciertos peces en el fondo del océano, las pieles y también los libros. Porque un libro, como cualquier otra cosa, es una vibración que no se agota en los materiales de los que está hecho (en este caso papeles, hilos, tinta, palabras). Un libro, como cualquier otro encuentro, es un punto vibratorio que se inscribe en el mundo.

Incandescencias es el nombre de la colección que no-presentaremos el 11 de julio en La Libre a las 8 de la noche.

**Los incandescentes**

Lo Sagrado, de Laure. Poemitas, cartas y notas dispersas de la mítica Laure, la poeta de Acepáhle, la amiga de Michel Leiris, la compañera de Georges Bataille, la turbulenta, la que nunca fue traducida al castellano. Fragmentos rescatados (literalmente) del fuego y entregados en pequeños paquetes a los amigos poco antes de su muerte.

Sobre Laure dicen Bataille y Leiris: “Ávida de ternura y ávida de desastres, oscilando entre la audacia extrema y la más terrible angustia, asimismo inconcebible en la mesura de los seres verdaderos sino en un ser de leyenda, se desgarraba en las zarzas en las que ella misma se envolvía hasta no ser más que una llaga, sin jamás dejarse encerrar por nada ni nadie” (de la nota de Bataille y Leiris).

Informe, de Reynaldo Jimenez.. Ensayo poético, exploración sensible, de uno de los poquísimos escritores latinoamericanos inquietantes. Su desobra no deja de expandirse e infiltrarse. Poeta, ensayista, editor, músico, traductor, Jiménez es ante todo un tenaz y sutil habilitador de mundos en el mismo momento en que el mundo parece saturado de discursos y sin embargo vacío. Informe es precisamente la implosión de ese vacío y el brotar luminoso y cálido de lo viviente. Una experiencia sensible.

“Decía profético de un magma. Sin embargo magma alude aún a materia. Y caos aún sugiere oposición a un orden. Y no del desorden lo informe. No es de resultas de alguna oposición, divisoria, guerrilla de fronteras. Ni va por lo expresivo, desde luego, porque no hay enroque posible entre algo presionado y su eclosión …/ Entonces. Lo informe no era antes ni será después. No es lo diamantino, fractal de presencia, inagotable manifestación o “cada vez más finita” naturaleza. Pero es la carne la que lo recibe (…) La alegría es lo informe que viene sin avisar. Y se lleva el casco y el escudo…”

La Socialidad, de Franco Ingrassia. Franco Ingrassia suele indagar en la psicología, la sociología y las tramas de los dispositivos institucionales, desentrañando los misterios del telar arácnido al que estamos habituados a llamar sociedad. Esta vez, en La Socialidad hay un ejercicio simple y corrosivo: una reescritura de conceptos y problemas que los transforma en poesía, liberando potencias y bellezas a partir de palabras de Baumen, Negri, Lewkowicz y Latour. Toda escritura es una reescritura, una apropiación, una violencia. Estas son además escrituras linderas, reescrituras que se producen en ciertos límites sin pretender atravesarlos sino más bien detenerse en ellos, explorarlos, hacer de ellos zonas de intensos mestizajes. Reescrituras señalando que ellas mismas habitan el infinito movimiento donde todo escritor es un amanuense.

“actuar
en la desterritorialización extrema

esto es hacer una política del éxodo

contruir maquínicamente
en la desmesura

hacer del monstruo tecnológico
el ángel del porvenir”

**Modos de hacer en el mundo.

El 11 de julio también no-presentaremos dos modos diferentes de hacer en el mundo. El primero es aquel por el cual esta editorial mandó archivos a la imprenta en varios mails y recibió algún tiempo más tarde unas cajas muy austeras con los libros en su interior. El segundo modo es otra cosa. Allí hubo una legión de señorxs, señortitxs y niñxs que plegó los interiores, los cosió y armó cuadernillos, puso guardas, capiteles, caprichos, armó las tapas y finalmente prensó algo que ahora llamamos (bastante brutalmente) libros. Pero acá se cree que las cosas no son diferentes del proceso en que fueron hechas, o mejor aún, que es necesario desandar el modo en que son hechas las cosas para percibir las tramas afectivas, mentales y corporales en las que se hace el mundo. Y es así que esta plataformaexperimental se hizo legión y se puso a hacer libros con decenas de manos mezcladas; se hizo legión para descubrir, asombrada, la potencia que reside en las cosas mismas si es que alguien se detiene en ellas, si se puede desarmarlas con cuidado, si se rearticulan las redes humanas, si se aprende a depender de otrxs, si se restituyen saberes y herramientas, si se tocan las cosas al punto en que se genera el calor, la luz, la incandescencia.

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