A propósito de “Tríptico”

Tríptico / Novela coeFeatured imagescrita por Diego Arbit, Darío Semino y Fabio Guerrero Arévalo

Por Eudris Planche Savón (Cuba)

Conocí a Darío Semino en el “III Encuentro de Jóvenes Escritores de América Latina y el Caribe” en La Habana, en marzo de 2013. Un tipo simpático, e imagino que una gran suerte para aquel que esté entre sus amigos. Justo en ese encuentro me regaló un ejemplar de Tríptico, libro escrito a tres manos, vía mail, por: Diego Arbit Fabio Daniel Guerrero Arévalo y el propio Semino. Abrí unas páginas al azar, comencé: (Leandro. Capítulo 11) «El mundo es oscuro y sombrío». Desde ese momento ya Darío Semino no importaba, lo dejé a un lado (al menos por un tiempo) y me fui con Leandro Torbi, Dorio Mesino y Waldo.


Me atraparon en su delirio, su constante invento y reinvento de una ficción que acaso es realidad. O una realidad que acaso es ficción. No importa. «Entré puteando», (cual Dorio en Capitulo 12) a Tríptico y salí lleno de él, satisfecho de ese libro mundo, mundo libro que compré en un bar, a Torbí. Tipo chévere, comenté a una vieja. Atrofocia es mi nombre, dijo. ¿Me explicás porqué chévere? Él mandó el mundo a la mierda ¿Acaso eres idiota pibe? A unos cuantos les deseó que se le pudra el alma, a otros que los invada el cáncer ¿Estás loco? Sí, lo estoy, grité a Atrofocia. La mandé a la mierda, grité fragmentos de Dorio (Capítulo 3): «Torbi me llamó. No sé por qué lo hizo, Torbi me llamó a mí, de entre todas las personas que conoce me llamó a mí». Atrofocia salió apresurada del bar, seguí leyendo. Leí mucho, estaba ebrio de lectura. Eructé y pedí otras diez páginas más al barman. ¿Dónde está el maldito limón?, le grité. ¿Qué te pasa?, dijo, esto no es tequila. Escucha pibe, o te vas con ese puto libro de aquí o te saco a patadas.
Soy impulsivo, lo reconozco. Terminé arrojándole una silla. Luego escapé de allí, me perdí antes de que me llevaran preso. Solo quería leer. Entré a otro bar. Había rastros de Torbi por todos lados, ejemplares de Tríptico en cada mesa. Hace poco que estuvo aquí, pensé. Fue entonces que conocí a Fabio (Waldo. Capitulo 13) «tomaba cerveza en un oscuro círculo de caras graves y ojitos entrecerrados. Apuró de un beso media botella y tendiósu brazo apuntándome con el pico. Acepté el convite de buena gana y pareció complacido» Fabio me entregó una nota. No entendí porqué. Guárdala, dijo, te servirá. Tomé la nota y la utilicé de marcador para luego retomar la lectura en el mismo sitio en que quedé.

Dejé a Fabio en el bar, luego de compartir unas cervezas. Partí rumbo a mi cuarto, nadie me molestaría allí. Mi cuarto es una caja pequeña y con muchas grietas. No necesita de luz. Mi cuarto es todo luz. Terminé Tríptico. Abrí la nota de Fabio y encontré en ella lo que quería. “Torbi está en facebook. Nick: Diego Arbit. Tu amigo Darío lo conoce” Envié una solicitud de amistad por face. Ya imaginaba mis comentarios a Torbi acerca del impacto que me produjo Tríptico. Torbi aceptó. Allí estaba. (Leandro. Capítulo 24) «…había esperado mucho este momento. Poder [sentarme] a charlar con Torbi» Sin embargo no escribí nada. Nada de nada, le comenté a Darío, pensé que no entendería. No te preocupes, dijo Darío, Arbit entendió. Aún así me sentí estúpido.

No conseguía dejar de decirme: estas a tiempo pibe, escribe. De veras que no pude. Quería decir mucho, pero no pude. Comprendí que Tríptico no necesitaba nada más. Tríptico lo era todo. (La cita. Gustave Flaubert) «… haber dicho más [resultarían más] que tonterías.»

triptico

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